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  • El cap tulo sobre de Jos Agust n expone

    2019-05-29

    El capítulo sobre de José Agustín expone las diferencias entre el de Agustín, de 1966, y el de Pacheco, de 1972. Lo que tienen en común ambas obras, aclara el crítico, es que —a diferencia de otras estudiadas en el volumen— no atestiguan momentos de crisis sino “los largos entretiempos que preceden al momento en que la sociedad. . . da el salto topológico hacia su modifcación” (20). En la experiencia del protagonista, dice el crítico, apreciamos el cáncer que va carcomiendo silenciosamente la versión oficial del progreso industrial del México de mediados del siglo . La relectura de esta novela de Agustín le permite Purmorphamine cost Ruisánchez reconocer, en la experiencia del protagonista, la imposibilidad de pactar un acuerdo con los distintos sectores/ representantes de la urbe a la que pertenece. Al mismo tiempo, es la imposibilidad del pacto lo que permite su papel de testigo, pero resulta ser un testigo incapaz de articular lo que descubre de sí mismo y sus alrededores. Integrando algunas propuestas de Judith Butler en , Ruisánchez relee la novela de Agustín como una expresión del “deseo ético” desviado, y llega a la conclusión de que, leída desde el presente y con mordiéndole los talones, es un intento de convencerse y convencernos que es preferible “la desviación del deseo ético” al “surco de una moral imbécil” (141).
    Hace un par de décadas eran muy escasas las monografías publicadas sobre el Estridentismo. Después, gracias a la labor de estudiosos como Evodio Escalante y Silvia Pappe, que se sumaron al esfuerzo de Luis Mario Schneider, ha comenzado a enmendarse esta falta. Sin embargo, la idea de trabajos dedicados particularmente a escritores del movimiento es aún asunto de excepción. Con … estamos ante la primera investigación monográfica hecha sobre la obra vanguardista del notable narrador mexicano de origen guatemalteco Arqueles Vela. Sin embargo, al igual que ocurre con la obra de este en la historia de la narrativa en lengua española, no es solamente en su primicia cronológica que estriba el interés del libro. tiene dos partes. En la primera, el autor traza una trayectoria biográfica e intelectual, ambos aspectos no comúnmente estudiados; el primero debido a la escasez de fuentes o a la dificultad para hallarlas, el segundo porque la crítica no se había acercado suficientemente a organs los escritos de Vela anteriores al Estridentismo, así como a su labor específica dentro del movimiento. En la segunda parte, se hace una lectura detallada de los tres relatos incluidos en “La señorita Etcétera” (1922), “El Café de nadie” (1924) y “Un crimen provisional” (1926). I. La primera parte resulta ilustrativa, entre otras cosas, por la revisión pormenorizada que Jorge Mojarro hace de (primer libro publicado por Arqueles Vela, 1920 o 21, en México), en la que nos muestra cuál era la formación literaria de Vela, a través del análisis de la métrica, la sonoridad, el tono y hasta el léxico, evidenciando la deuda con Rubén Darío en los motivos y lenguaje pasado ya de moda en los años veinte. De … nos dice Mojarro que se nota la “expresión no elaborada de los sentimientos, que va en detrimento de las cualidades líricas del texto” (35), además de que “es también el libro de un poeta que aún no había encontrado su voz, que no manejaba con soltura el ritmo ni diferenciaba la rima del ripio, que tendía a la sonoridad fácil, a lo trillado, a lo pomposo y a lo efectista” (29). En esta primera parte, también aclara la importancia de Juan de Dios Bojórquez —(1892-1967), diplomático y biógrafo mexicano que sirvió en Guatemala— en el hecho de que Arqueles Vela viniera a México para trabajar, lo cual fue decisivo no solo para este, sino también para el desarrollo del Estridentismo, pues la labor difusora de Vela es de capital importancia, desde su empática reseña del libro (1922) de Manuel Maples Arce y la presentación personal de este con Carlos Noriega Hope (director de , quien abrió las páginas del periódico como plataforma difusora al movimiento vanguardista), pasando desde luego por los tres relatos que componen (1926), hasta la escritura del artículo “El Estridentismo y la teoría abstraccionista” —aparecido en , núm. 2, octubre de 1923, México D.F., p. 2—, que es uno de los raros textos teóricos estridentistas y del cual Mojarro hace una útil lectura en la que destaca el papel desarticulador del humor para ir en contra del “mimetismo servil de la narración tradicional” (63, 64), relacionándolo con ciertos aspectos del Dadaísmo.