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  • Por otro lado el proceso

    2019-05-30

    Por otro lado, el proceso de negociaciones que llevan BLU 9931 cabo ambos gobiernos, demuestra, según estudiosos estadounidenses, que hay un reconocimiento de parte de los funcionarios de Estados Unidos, de que Cuba está ayudando a poner fin a la insurgencia de las farc en Colombia, que pueden tener intereses paralelos respecto al deterioro de Venezuela, así como en ayuda humanitaria con Haití, con el combate al ébola, en materia de narcotráfico, migración y otras cuestiones. Se argumenta que los intereses de los ciudadanos y de las empresas de Estados Unidos han sido dañados por las políticas de Washington sin ninguna razón duradera convincente. Resulta interesante contrastar las opiniones de analistas e investigadores cubanos con estadounidenses, pues si bien mantienen coincidencias, también parten desde luego de sus ámbitos geográficos. El mismo Lowenthal, quien es miembro no residente de la Brookings Institution y ex director fundador del Programa Latinoamericano del Wilson Center y del Diálogo Interamericano, ha señalado que “durante mucho tiempo los principales obstáculos han sido la falta de voluntad de Estados Unidos para tratar a Cuba como una nación soberana, y el temor del liderazgo de Cuba de que la reconciliación con Estados Unidos sin un cambio en esta postura estadounidense podría poner en riesgo la independencia de Cuba”, pero que el inicio de las negociaciones demuestra que ambas posturas han sido modificadas. Luego reconoce que Cuba no dejará que Estados Unidos tenga injerencia en sus asuntos internos, pero que tampoco Washington hará a un lado su Otros investigadores estadounidenses, como Jorge I. Domínguez, reconocido experto en temas cubanos, coincide con sus pares en el sentido de que “Obama apuesta que, tarde o temprano, la mayor apertura internacional facilitará un cambio democrático en Cuba”. No obstante, la nueva circunstancia permitirá, según el mismo analista, crear nuevos niveles de confianza para fortalecer la credibilidad bilateral y permitir acometer acuerdos cada vez más ambiciosos que desemboquen en cambios fundamentales. Un BLU 9931 tema que se adiciona a lo expuesto por los cubanos, es la perspectiva de que una vez que se normalicen las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, es muy probable que el tema de Cuba deje de estar en la agenda doméstica e interamericana de Washington, un objetivo que han tenido los gobiernos estadounidenses desde la década de los años sesenta. Desde el lado de los intelectuales estadounidenses, la decisión del presidente Obama mejorará las relaciones con América Latina, aunque no producirá una armonía total, sin embargo, apunta a monocytes terminar con los remanentes de la Guerra Fría en el continente y con el “único factor que unifica a la región en contra de Washington”. El encuentro de Obama con Castro en el marco de la VII Cumbre de las Américas: “Hará que criticar a Obama sea muy difícil para otros líderes latinoamericanos que, por distintos motivos, tienen tensas relaciones con Washington”. Es importante destacar que las negociaciones entre Cuba y Estados Unidos implican también transparencia en las acciones de Washington hacia la sociedad cubana. Las acciones encubiertas deberán o bien sofisticarse o convertirlas en acciones legales, aunque sean disfrazadas.
    CONCLUSIONES Por otro lado, la cooperación en distintas áreas entre Estados Unidos y Cuba ha estado inmersa en coyunturas internacionales muy particulares pero que al fin y al cabo, han servido para mejorar sus no relaciones en algunos campos. Por ejemplo, en abril de 1977, el gobierno del presidente estadounidense James Carter suscribió un tratado de delimitación de las aguas jurisdiccionales y las áreas de pesca con Cuba. En septiembre siguiente, como se ha mencionado, se establecieron Ofi de Intereses en Washington y La Habana, como resultado de negociaciones iniciadas en marzo. El gobierno de Estados Unidos decidió además suspender los vuelos espías sobre territorio cubano, flexibilizar las leyes para facilitar los viajes de estadounidenses a la Isla y, por primera vez, permitir la venta de medicinas y alimentos a través de sus empresas transnacionales y de sus filiales en terceros países. Desde 1964 Estados Unidos amplió el bloqueo económico a medicinas y alimentos.