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    2019-06-11

    Igualmente, podría ampliarse su crítica map3k8 la modernidad occidental, entendida como proyecto civilizatorio orientado por la totalización de la racionalidad instrumental y el mito del progreso. La modernidad occidental no es sólo expresión de una racionalidad fetichizada. En tanto capitalismo globalizado, esa modernidad se despliega como fetichización de la sensibilidad, es decir, como fetichización del cuerpo, del deseo y las pasiones. Se trata de un proceso de apropiación del cuerpo y la reo rientación del deseo hacia el sacrificio-trabajo y hacia el consumo-placer. Insistimos: el capitalismo es también un proyecto estético: confisca la sensibilidad y subyuga de este modo su potencia crítico-política. Contracción de la sensibilidad que llega incluso a adormecer los dolores del cuerpo, lugar desde el cual el sujeto “grita” la totalización de la ley, y se resiste a las instituciones totalitarias y a los automatismos de sistemas de organización social. En consecuencia, el cuerpo como instancia material e histórica de la crítica, se dispersa en fragmentos insatisfechos. Se trata de una expropiación que ofrece los recursos subjetivos-afectivos para construir ciudadanías resignadas y políticas de rechazo “sensible” a los deseos de emancipación. A lo largo de la historia, los deseos de la humanidad se han expresado racionalmente en mitos o utopías, principalmente de cuño sociopolítico. El deseo moviliza a las utopías y las utopías encienden nuevos deseos. Deseo y utopía alcanzan criticidad cuando logran vincularse con la experiencia histórico-existencial de la inconformidad, que en lenguaje hinkelammertiano podríamos llamarlo “el grito del sujeto”. El capitalismo ha logrado anular el deseo inconformista o, parafraseando a Hinkelammert, anestesiar la capacidad de rebelión de los sujetos al invertirla como insatisfacción, siempre susceptible de ser satisfecha vía sacrificio-consumo.
    Conclusiones Provisorias: La Construcción De Una Nueva Sensibilidad Como Tarea Política Lo experimentamos a diario: el control de los deseos, la colonización de los gustos y la reproducción de formas cotidianas de politicidad, asentadas además en anclajes racistas y fascistas de larga data, los que expresan también el legado de transiciones sociopolíticas inconclusas en nuestro continente. Lejos de los voluntarismos culposos y los desencantos con estilo burgués, tales amenazas obligan a profundizar un pensamiento crítico-utópico y ensayar praxis emancipatorias. obras de franz hinkelammert referenciadas
    La preocupación por el modo en que las sociedades democráticas latinoamericanas consolidan el desarrollo económico con bienestar social, luego de las dictaduras que tuvieron lugar hasta mediados de la década de los ochenta en el continente, ha tenido un lugar relevante en las discusiones recientes acerca de cómo definir la cuestión social. Asimismo, se multiplicaron los análisis sobre cuáles son las intervenciones de los estados desde su política social, entendida como “la intervención del modo de funcionamiento de los vectores a tracheids través de los cuales los individuos y grupos se integran con grados variables de intensidad y estabilidad a la sociedad”. No obstante, esta bibliografía pone su acento en el nivel de los estados nacionales y pierde de vista la vinculación con las defique, a escala regional, han atravesado la construcción de la cuestión social desde fi de los ochenta. En cambio, consideramos que los modos de intervención de los estados y la naturaleza y alcance de las definiciones e instituciones ligadas al bienestar han variado en estrecha vinculación con los lineamientos que los organismos internacionales promovieron –en tanto que discursos expertos– para la política social de América Latina. A partir de allí, este artículo se propone vincular las transformaciones que ha tenido la definición de la cuestión social en Argentina durante las últimas tres décadas con los discursos de nivel internacional sobre la generación de política social. Para ello, dos ejes analíticos recorren el trabajo. Por un lado, están los documentos sobre política social producidos por organismos internacionales, los cuales proveen financiamiento y servicios en el establecimiento de políticas sociales que funcionan como foro de discusiones políticas donde los gobiernos negocian acuerdos vinculantes o de perfil teórico-académico cuya perspectiva ha estado históricamente orientada a diagnosticar y definir políticas para América Latina. Elegimos deliberadamente documentos del Banco Mundial (bm), del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (pnud) y de la Comisión Económica para América Latina (cepal). Por otro lado, mediante la revisión de fuentes secundarias y artículos académicos, reconstruimos el modo en que se configura la cuestión social en un ámbito nacional a partir del análisis de las intervenciones concretas del Estado argentino en política social.